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Forjando para la Eternidad

Forjando para la eternidad es un llamado a padres, educadores e iglesias a recuperar el verdadero propósito de la educación cristiana: formar a la próxima generación para vivir delante de Dios, bajo la autoridad de Su Palabra y para Su gloria. En medio de una cultura que constantemente moldea la mente, los deseos y la identidad de nuestros hijos, este libro invita a examinar qué estamos enseñando, qué estamos modelando y qué entendemos por éxito.

 

Más que transmitir valores, alcanzar buenos resultados académicos o preparar a nuestros hijos para triunfar en este mundo, educar para la eternidad significa discipular con fidelidad, presentarles claramente el evangelio y orientar toda la vida hacia Cristo, recordando que ninguna conquista temporal puede compararse con aquello que tiene valor eterno.

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Visión

Ver una generación de familias, educadores e iglesias que eduquen con una perspectiva eterna; hogares donde Cristo sea conocido y anunciado, escuelas donde la verdad bíblica dé forma a toda la educación, e iglesias que acompañen fielmente a los padres en la formación de hijos que comprendan que no fueron creados simplemente para alcanzar el éxito en este mundo, sino para vivir delante de Dios y para Su gloria.

Capítulos del Libro

01

¿De qué sirve ganar el mundo entero y perder el alma?

Este capítulo confronta nuestra definición de éxito y nos obliga a mirar la educación desde la eternidad, recordándonos que ningún logro temporal puede compensar la pérdida de aquello que tiene valor eterno.

03

El mandato bíblico de educar

La Escritura coloca sobre los padres la responsabilidad primaria de formar y discipular a sus hijos en la verdad de Dios, una tarea que puede ser acompañada por otros, pero nunca delegada completamente.

05

Familia, iglesia y escuela: un mismo propósito

Aunque cada una posee una responsabilidad distinta, familia, iglesia y escuela cristiana pueden trabajar en unidad para formar una generación arraigada en la verdad y orientada hacia la gloria de Dios.

07

¿Cómo formar discìpulos en un mundo que ha olvidado a Dios?

Un cierre práctico basado en la Gran Comisión que muestra cómo padres, educadores e iglesias pueden formar discípulos que conozcan a Cristo, vivan conforme a Su Palabra y estén preparados para servirle en un mundo que ha olvidado a Dios.

02

La Educación nunca es neutral

Nuestros hijos siempre están siendo formados por alguien o por algo, por lo que la verdadera pregunta no es si están siendo educados, sino qué cosmovisión está moldeando su mente, sus deseos y su manera de entender la vida.

04

No mañana: esta generación necesita a Cristo hoy

El evangelio no debe convertirse en una conversación siempre postergada, porque nuestros hijos necesitan escuchar hoy acerca de su pecado, de la gracia de Dios y de la esperanza que solamente se encuentra en Cristo.

06

Más que valores y filosofías humanas

La educación cristiana no puede reducirse a buenos comportamientos, técnicas educativas o filosofías populares, sino que debe aprender a discernir toda idea a la luz de la suficiencia y autoridad de la Palabra de Dios.

"No podemos salvar a nuestros hijos, pero tampoco podemos usar esa verdad como excusa para permanecer indiferentes. Nuestra responsabilidad es enseñarles fielmente la verdad, mostrarles a Cristo y confiar en que Dios haga aquello que solamente Él puede hacer"

— Michael Parrales

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